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29/11/2018 
Nacional 
 


Argentina y un difícil menú para la enorme mesa del G20 

El resultado de la cumbre tendrá impacto para Argentina, como país anfitrión y también como emergente. Será gravitante, por supuesto, la cita de Trump y Xi Jinping. En la escala local, la apuesta también incluye la veintena de bilaterales que mantendrá Macri 


 
Un político de los que sobresale por preocupación y análisis sobre política internacional intenta resumir así lo que podría esperar la Argentina del G20: dice que es mejor estar sentado alrededor de esta mesa que ser parte del menú. Dicho de otra forma, y con las limitaciones por el peso del país, no es un dato menor la condición de anfitrión y el trabajo, difícil, para lograr un documento que ensaye algún consenso en un mundo cruzado por duras disputas comerciales. Las miradas de buena parte del planeta estarán puestas a partir de mañana en lo que pase detrás de los anillos de seguridad, los cortes de calles y las limitaciones aeroportuarias en esta ciudad.

Los análisis más o menos coincidentes de expertos en esta materia se concentran en dos puntos o, más precisamente, en dos interrogantes. Uno, la existencia misma de un documento final y su contenido. Otro, las señales que emita la cita entre Donald Trump y Xi Jinping: ¿habrá mensaje de alivio o cierta distensión en la guerra comercial que mantienen, y que sacude a la economía mundial?

Por supuesto, la disputa tiene costos para las economías más desarrolladas: ese es el elemento central de la pulseada entre Estados Unidos y China, el que definiría qué brazo y hasta qué punto sería doblado. O qué cede cada uno. Pero resulta evidente que los más afectados son los países emergentes. El caso argentino ha sido, otra vez, el más destacado, pero no el único, como lo exhibieron Turquía y otras monedas de este lote.

Puede resultar paradójico, por ese motivo y por la condición argentina de anfitrión en esta cumbre, pero podría decirse que el fenómeno de desarticulación regional ahondó las debilidades propias para buscar incidir como conjunto de países sobre el temario del G20. Es cierto que, en líneas generales, tampoco asomó una estrategia consistente en épocas de mayor sintonía política entre los gobiernos de esta parte del mundo. Ni siquiera una reflexión mereció este asunto en el "Foro del pensamiento crítico", que de manera exagerada algunos denominaron "contracumbre del G20" y que reunió, entre otros, a Cristina Fernández de Kirchner y Dilma Rousseff.

Tal vez, y para nada curiosamente, la inquietud sobre este punto resultó mayor para otros, a juzgar al menos por las posiciones que exhibieron los mayores socios del FMI al tratar sin demoras el caso argentino. Hace una década, la preocupación que operaba a escala internacional estaba centrada en la crisis financiera disparada en Estados Unidos. Ahora, en todo caso, inquietaría que por impacto de la guerra comercial los casos de crisis en países emergentes sacudan el paño financiero del mundo.

No sólo, vale repetirlo, el único gesto potente saldría de la cita entre Trump y Xi Jinping. Los interrogantes sobre el minuciosamente conversado documento final de la cumbre del G20 están surcados por ese tema y algunos derivados, pero además se anotan otros puntos de enorme peso y significados propios. En lugar destacado, el fenómeno de las dramáticas migraciones y el rubro del cambio climático, también puesto en crisis por Trump al romper con el Acuerdo de París.

La cuestión del documento no podría ser analizada sin anotar los antecedentes inmediatos en este terreno, cruzado por las ráfagas persistentes de los enfrentamientos comerciales. Dos citas significativas terminaron sin comunicado conjunto: el G7 y el encuentro del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico.

Lo que ocurra en Buenos Aires, entonces, será gravitante para la Argentina no sólo por ocupar este año la presidencia del grupo, sino además por su condición de país emergente.

En paralelo, naturalmente, pesarán para el Gobierno los resultados que expongan la veintena de reuniones bilaterales que se suceden en la agenda de Mauricio Macri. Trump, Xi Jinping, Vladimir Putin y, frente a la Unión Europea, Angela Merkel y Emmanuel Macron ocupan los principales renglones. Serán cuatro días intensos, a partir de hoy, en la antesala de la cumbre, y hasta el domingo, cuando haya concluido.

Habrá que esperar para evaluar los resultados, el conjunto de resultados. Asociarlo exclusivamente al juego político local, como ya fue sugerido en la previa, expondría no mucho más que una visión aldeana.




















 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Fuente:
https://www.infobae.com/g20/2018/11/29/argentina-y-un-dificil-menu-para-la-enorme-mesa-del-g20/
 






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